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A estas alturas, el hecho de que los teléfonos móviles afectan la calidad de las relaciones interpersonales no es un secreto para nadie. Más bien es una verdad de Perogrullo. No podemos estar plenamente presentes si, cuando mantenemos una conversación con los amigos, el móvil suena cada cinco minutos y desvirtuamos nuestra atención.

Sin embargo, ahora un grupo de investigadores ha ido un paso más allá al afirmar que el móvil puede afectar las conversaciones incluso si no interrumpe las mismas. En práctica, sería suficiente con que se encuentre encima de la mesa o cerca de nosotros, a la vista de los demás interlocutores.

En realidad se trata de una costumbre bastante usual. Vas a un restaurante con los amigos y pones el móvil encima de la mesa. ¿Por qué? Quizás ni siquiera estás esperando una llamada importante sino que se trata de un gesto mecánico, un hábito que podría tener consecuencias bastante inesperadas.

Los psicólogos Przybylski y Weinstein reclutaron a 34 personas y crearon parejas al azar. A cada pareja se le pidió que pasaran unos 10 minutos charlando sobre un evento interesante que les hubiese ocurrido el mes pasado. Lo interesante es que la mitad de las parejas conversaron teniendo, en la mesa que los dividía, un teléfono móvil a la vista. Para la otra mitad de parejas, el móvil fue sustituido con un bloc de notas.

Después de que terminaron de conversar, a cada participante se le realizaron preguntas dirigidas a descubrir cómo habían percibido a su interlocutor. En este punto los investigadores descubrieron que quienes habían hablado con alguien que tenía un móvil cerca, eran percibidas de forma más negativa. Además, las personas afirmaban que no les hubiese gustado ser su amigo o encontrarse más a menudo. También reportaron sentirse más alejados emocionalmente.

Los investigadores se preguntaron si el móvil tenía este efecto porque cuando contamos un evento importante de nuestra vida, esperamos tener toda la atención de nuestro interlocutor. Por eso, no se detuvieron aquí y diseñaron un segundo experimento. Este era prácticamente idéntico al anterior, solo que en esta ocasión se le pidió a las personas que hablasen sobre temas más mundanos como el estado del tiempo, la música o un filme. Una vez más, la influencia negativa del móvil hizo su aparición.

Los psicólogos consideran que el móvil es un estímulo que actúa a nivel no consciente. Es decir, lo vemos y probablemente lo asociaríamos inconscientemente al hecho de que la otra persona no desea conversar con nosotros. Esta simple asociación, que puede ser real o no, incidiría en cómo nos relacionamos con el otro y en cómo evaluamos las respuestas que nos da. Así, la simple visión del móvil tendría el mismo efecto de las profecías que se auto cumplen.

Por supuesto, en este campo aún hay mucha tela sobre la cual cortar. ¿Tendría el mismo efecto un teléfono tradicional? ¿Cómo cambia la extraverbalidad de las personas que ven el móvil? Las preguntas son muchas, tendremos que esperar a nuevas investigaciones para responderlas. Mientras tanto, quizás quieras repensarte el lugar donde pones el móvil cuando compartes con tus amigos.

Fuente: rincondepsicologia.com